
Madrid, 05 de Marzo de 2009.
Es de noche, las calles están húmedas, el aire es frío, hace rato que no siento la punta de mis dedos, la cuidad esta vacía. Todo el mundo yace dormido, y yo me encuentro aquí, en aquella plaza de hace unos meses, mirando a la nada, pero al mismo tiempo creo poder verte, allá a lo lejos, aunque se que no eres real. Me estoy volviendo loca, doy vueltas y giro sobre mi, con la sensación de vértigo constante que me provoca náuseas y a la vez me eleva, sincronizo mi movimiento con el de la Tierra, con el de los planetas, siento como el universo entero baila conmigo. La necesidad de mirar la hora, me detiene, son las 2:00. Aún no se porque me he puesto a correr, calle abajo, hasta quedarme sin aire. Tengo que apoyarme contra la pared, para recobrar la compostura. Lo sé, mi corazón va a explotar, no puedo respirar. No hay demasiada luz, solo dos únicas farolas que alumbran la mitad de la avenida. La falta de claridad, me hace volver a sumirme en mis pensamientos, en mi deseo de que el tiempo pase, que las manillas se adelanten como por arte de magia, y sean las 10:00. Me echo a llorar, llorar y llorar, como lo hacen los niños pequeños cuando creen perderse en un lugar abarrotado de gente. Si, así me siento yo, perdida y con el corazón hundido en el bolsillo de mi pantalón.
Otto Eduardo Leopoldo Von Bismarck ... Lo siento.